La naturaleza habla de Dios, 19 de enero
Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Lucas 12:27.
“En su perfección original, todas las cosas creadas eran una expresión del pensamiento de Dios. Para Adán y Eva en su hogar edénico, toda la naturaleza estaba llena del conocimiento de Dios, repleta de instrucción divina. La sabiduría hablaba a los ojos, y era recibida en el corazón; pues ellos se ponían en comunión con Dios por medio de sus obras creadas.... La tierra se halla actualmente manchada y profanada por el pecado. Sin embargo, aun en su estado de marchitez, permanece mucho de lo que es hermoso.”—Sketches From the Life of Paul, 14.
“La naturaleza habla sin cesar a nuestros sentidos. El corazón que está preparado se impresionará con el amor y la gloria de Dios como están revelados en las obras de sus manos. El oído atento puede escuchar y entender las comunicaciones de Dios por las cosas de la naturaleza. Los verdes campos, los elevados árboles, los botones y las flores, la nubecilla que pasa, la lluvia que cae, el arroyo que murmura, las glorias de los cielos, hablan a nuestros corazones, y nos invitan a que hagamos conocimiento con aquel que los hizo todos.”—El Camino a Cristo, 89.
“El es amante de lo bello, y sobre todo él ama la belleza de carácter que es más atractiva que todo lo externo; él quiere que cultivemos la pureza y la simplicidad, las gracias características de las flores.”—Ibid. 90.