Apresuremos su venida,
11 de diciembre
¡Qué manera de personas debéis ser vosotros, en toda forma de santo comportamiento y piedad, esperando y apresurando el advenimiento del día de Dios! 2 Pedro 3:11, 12 (VM).
Muchos que profesan estar esperando la pronta venida de Cristo, se están conformando a este mundo, y buscan más ansiosamente el aplauso de los que los rodean, que la aprobación de Dios...
Muchos de esos profesos cristianos se visten, hablan y actúan como el mundo, y la única cosa por la que pueden ser reconocidos es por su profesión de fe. Aunque profesan estar esperando a Cristo, su conducta no está de acuerdo con las cosas del cielo, sino con las de la tierra.
El camino al cielo es áspero. Hay zarzas y espinas en la senda; pero podemos transitar por ella con alegría, sabiendo que Jesús, el Rey de gloria, pasó por ella una vez antes que nosotros. Nos regocijaremos de poder seguir sus pisadas, y de ser copartícipes con él de sus sufrimientos, para poder participar finalmente de su gloria...
¿Qué importa si los reproches se amontonan sobre mí, aun por parte de aquellos que profesan estar esperando al Señor?... ¿Me lamentaré, cuando Jesús sufrió las burlas y el escarnio de su propio pueblo?... No, no me lamentaré; por el contrario, me regocijaré con gran gozo por haber sido considerado digno de sufrir por causa de Cristo, pues mi recompensa será en el cielo. Solamente permitidme tener una herencia en la gloria, y eso será suficiente...
Esforcémonos por ser cristianos (semejantes a Cristo) en todo el sentido de la palabra, y que nuestra vestimenta, nuestra conducta y nuestras obras prediquen que Cristo, la esperanza de gloria, se ha formado en nosotros, y que estamos esperando el cumplimiento de la bendita esperanza y gloriosa aparición de Jesús... Mis afectos, intereses, tesoros, todo está en el mundo brillante del porvenir. Ansío ver al Rey en su hermosura.—The Review and Herald, 10 de junio de 1852.
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